Solidaridad

La solidaridad es primeramente un estado de espíritu y un valor : el reconocimiento de la humanidad del otro, que lo hace igual a sí mismo en la relación, independientemente de eventuales diferencias sociales, económicas, políticas u otras. Pero la solidaridad también es un compromiso activo – entre individuos, dentro de una comunidad o entre comunidades diferentes – por ejemplo para defenderse o reforzar un bien o un interés común. La solidaridad se expresa frecuentemente, pero no siempre, por un impulso hacia los que sufren y son discriminados, un proceso voluntario destinado a ofrecer a « los demás » recursos materiales o simbólicos (ayuda financiera, en especie, intelectual, organizacional, o en reconocimiento social). Este impulso se distingue de la caridad por el cuestionamiento de las diferencias de poder, inclusive las que existen entre el/los que ofrece(n) y el/los que recibe(n).

En todo caso la solidaridad contribuye a crear o reforzar vínculos entre actores sociales, con el objetivo de liberarles de ciertas formas de dominación (a la diferencia de la caridad, que mantiene el orden social). En un mundo globalizado y dominado por poderes económicos, políticos y financieros sin piedad, la solidaridad es unas de las armas de los hombres y de las mujeres en lucha para dar mas sentido a las relaciones humanas, sobrepasar la mera satisfacción de las necesidades de base o de las múltiples necesidades inducidas.