José Leonidas Ramos y Danilo Gómez, Honduras

José Leonidas Ramos y Danilo Gómez, Honduras

El Golfo de Fonseca, en Centro América es compartido por Honduras, Nicaragua y El Salvador. En sus costas predominan fajas de ecosistemas de manglar y otros tipos de humedales, donde inter actúan mamíferos, reptiles, moluscos, crustáceos, y aves, y donde millares de pescadores usan tal biodiversidad para albergue, alimento, empleo y esparcimiento.

Los pescadores de la costa hondureña durante muchos años han luchado por evitar que empresas agroexportadoras (acuacultura del camarón, caña de azúcar…) y turismo industrial puedan establecerse y destruir los productivos ecosistemas de humedales. Así logran éxitos históricos en el Golfo de Fonseca: la designación de Sitio Ramsar # 1,000 en 1999, y en el año 2,000 la declaratoria de 10 áreas protegidas locales, seis de las cuales corresponden a los humedales, y el resto a un parque nacional marino, y a bosques productores de agua. José Leónidas Ramos y José Danilo Gómez participaron activamente en esa lucha, y en las movilizaciones hacia la ciudad capital que culminaron con el logro de ambos éxitos.

En 2015, Danilo y José participaron también en un taller en Restauración Ecológica de Manglares en el Golfo de Fonseca, coordinado por el Mangrove Action Project (MAP), donde aprendieron a rehabilitar dichos ecosistemas mediante recuperación de las condiciones biofísicas de la zona entre ellas la hidrología y la topografía alteradas, disminuyendo o eliminando la plantación directa. Después del taller, Danilo y José se dedicaron con mucha energía a restaurar una pequeña isla de 4.5 hectáreas, conocida como “Isla de Pájaros” por ser un sitio de anidamiento de aves marinas. La isla está poblada de manglares y unas pocas especies forestales invasoras, donde anidan millares de aves que, después de reproducirse, se dispersan por todo el Golfo de Fonseca. Varios operadores de turismo aprovechan la belleza del sitio y de la numerosa avifauna para realizar frecuentes viajes turísticos a la isla, pero sin obedecer a ningún plan de manejo ni medidas de conservación, por lo que ponen en peligro su integridad ecológica.

José y Danilo primero logran interesar a autoridades locales para ordenar las actividades humanas en la Isla de Pájaros y disminuir los impactos causados por los humanos, incorporando a sus propios hijos y a estudiantes voluntarios en la limpieza y restauración de la hidrología natural de la isla. Por eso, ellos obtienen, estudian y distribuyen entre autoridades competentes la Ley de Pesca, con el objeto de hacerla del conocimiento de pescadores, dueños de restaurantes, operarios de turismo y otros usuarios. Junto con la Alcaldía y, entre otros, el Instituto de Conservación Forestal, varios operarios de turismo y comerciantes, elaboran también una Ley ú Ordenanza Municipal que fue seguidamente aprobada y orientada hoy al buen manejo de la Isla de Pájaros y de decenas de kilómetros cuadrados de aéreas de pesca a su alrededor.

Paralelamente a sus actividades de conservación Danilo y Joche culminan con éxito la creación, organización y legalización de la “Asociación de Pescadores de Pequeña Escala de Cedeño”, integrada por más de 60 hombres y mujeres que se dedican a la pesca y al comercio. En resumen, se rehabilita una isla, se establecen las bases para la conservación de ecosistemas de humedales costeros en la Bahía de San Lorenzo y se concientiza y organiza a los pescadores (as) para el uso sostenible de sus recursos!

El reconocimiento por la Fundación Paul K. Feyerabend ha tomado a Danilo y José de sorpresa pues no esperaban más recompensa que la satisfacción de hacer el bien a las generaciones presentes y futuras. Ellos agradecen a las autoridades regionales hondureñas, a los pescadores, los comerciantes y los estudiantes voluntarios por sus aportes en la defensa de la fauna silvestre y del ambiente en general, y por el impulso al desarrollo comunitario que han querido secundar.

Download a presentation of Danilo and Jose’s work : part 1 and part 2.